Caminante, debe haber un camino

“Caminante no hay camino, se hace camino al anda “ dice el poeta en su canción, he independientemente tenga razón desde un punto, es decir, con la experiencia en efecto vamos haciendo un camino mas allá de los conceptos o estructuras que son como leí “ sombras de experiencia , mas no son la experiencia en s , y es cierto, ya que lo que diga otro, haga otro, o reglas, estructuras sociales, religiosas, y un largo etc. , son solo referencias escritas, creencias de otros, mas no son mi experiencia y es sin duda, viviendo que logro aprender como es mi percepción con respecto a un hecho, lo que me permitiría entonces crear mi realidad.

¿Es la experiencia importante a la hora de andar?, claro que sí, ¿es lo único que hace falta?, ¡claro que no!, harían falta otras tantas cosas por ejemplo, una motivación para andar, si no tengo clara el para que lo voy hacer, pues simplemente no lo hago, si para mí no es importante no habrá un impulso que me mueva, entonces llegaran las escusas, las distracciones y cualquier otra cosa que sea “ más importante” que haga que simplemente no me active. Pero moverme no será suficiente tampoco, en ese camino, posiblemente quiera desistir, me canse, sienta que no consigo los resultados, por ello ese camino debe ser asumido como un propósito, con la determinación debida, con el compromiso necesario para llegar y es allí donde quiero ampliar más este encuentro contigo, DEBEMOS TENER UN FOCO , es decir,! para donde voy!, un objetivo claro.

Imaginemos un barco vikingo, de esos que tenían a centenares de remeros dentro, hombres fuertes y dispuestos a remar hasta que el cansancio prácticamente los hacia caer muertos, ese mismo barco tenía en cubierta a diestros marineros que izaban las banderas para aprovechar al máximo los vientos, también contaba con un fuerte timonel, capaz de mantener el rumbo a pesar de las olas, un experto capitán que podía leer las estrellas y marcar el objetivo, pero todo lo anterior no es nada sin esto último, UN OBLETIVO CLARO.

Recuerdan cuando Colon enfrento un motín, cuando su tripulación cansada de navegar no llegaba a ninguna parte, yo puedo andar en círculos, el que está perdido también anda, el que desiste es aún peor.

Cuando sé a dónde voy, que quiero, sé lo que tengo que hacer, estoy comprometido, y actuó en consecuencia, el éxito de la expedición está casi garantizado, y digo casi, porque no siempre el resultado es el esperado, pero siempre hay un resultado, siempre hay una experiencia y por ello, nunca hay un fracaso.

En el mismo ejemplo del barco, cada quien pudiese tener un objetivo, los remeros usualmente esclavos al llegar se les ofrece la libertad, los marinos tendrían un importante pago al igual que el timonel y el capitán una jugosa ganancia, tierras y tesoros. Llegar para cada uno representa algo, esa en su motivación, su propósito.

¿Cuál es el tuyo?, ¿ya sabes a dónde quieres llegar?, ¿qué te motiva?, ¿qué estas haciendo para lograrlo?, ¿qué te lo impide?, ¿cómo te sentirás al conseguirlo?, ¿dónde estarás? ¿con quién compartirás ese logro?, anótalo, conviértelo en tu frase de todos los días, dedica el tiempo que consideres necesario para eso que es tan importante para ti.

La vida es muy corta para solo andarla, hay que vivirla, hay que sentirla, hay que compartirla, en el camino encontraremos a muchas personas, todas buenas, ya que todas tendrán algo que enseñarnos, pero al tener claro lo que quiero, estaré en el camino correcto y con las personas correctas, recuerdas eso de que “real llama real”, pues bien amor llama amor, éxito llama éxito, respeto llama respeto.

Una vez ya hablamos de mi propia brújula, busca una como la del capitán Sparrow, una que no indique donde está el norte, si no ¡aquello que más quieres!, defínelo, búscalo, encuéntralo y disfrútalo.

Guillermo Tell

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