Acostumbrado a recibir

    Desde que nacemos recibimos, lloramos para que nuestra madre nos dé el pecho, y desde ese momento entendemos y suponemos que somos merecedores de todo aquello que queremos, nuestros padres nos visten, nos alimenta, nos dan techo y cobijo a veces sin siquiera pedirlo y de esa manera crecemos aprendiendo a recibir. 

   ¿Cómo nos afecta esto?, ¿cómo piensa usted será la vida de alguien que cree que merece todo solo con pedirlo?, cuando vivimos desde el recibir, es el ego el protagonista, es lo exterior lo que predomina, es aquel que siente que debe de ganar siempre y si pierde, piensa en cómo ganar luego, y donde hay un ganador, también hay un perdedor, en una discusión no se busca un acuerdo, se intenta tener la razón y no la solución. Quien se acostumbra a recibir, ve de qué manera se beneficia de cualquier cosa, trabajo, relación, etc. ya que lo importante es que reciba lo que él cree que le corresponde solo por existir.

   La percepción de la vida desde lo exterior, nos predispone a lo que los demás digan, quieran, la sociedad, lo que se cree se debe hacer y además. Cuando vivimos en base a como los demás me ven, o me perciben y en función de ello se edifica mi personalidad, mi identidad, mis acciones, siempre estaré a expensas que lo que piense, sienta o haga, guste o no a los demás y por ende yo me sentiré aceptado, incluido, amado y un largo etc. ¿a qué se debe que lo exterior sea tan importante para las personas?, porque tenemos una necesidad imperiosa de recibir, ser atendidos. Yo tengo que recibir para satisfacer mi ego, eres un buen chico toma, te portaste bien, toma, tengo que demostrarte mi amor, ¿de verdad me amas? ¡pruébamelo!

  ¿Cuál es la otra cara de la moneda?, EL DAR, y todos estos conceptos los extraigo del libro “ La Vida es un Juego” del profesor Fausto Alemán, el habla del nivel de evolución que alcanzamos al darnos cuenta que en el dar esta justamente el camino para aprender a trascender, cuando damos y lo hacemos desde la conciencia, es decir, desde la razón y no desde la emoción , ya he pasado a un proceso en el que me siento bien conmigo y yo como un todo, cuando entiendo que dando estoy recibiendo mucho más que solo recibiendo.

   ¿Quién da?, pues da Dios, la madre, el padre, la naturaleza, si se da desde el amor consciente, aquel que no espera nada por lo que ofrece, su felicidad también le será dada y ¿por qué? Porque cuando damos de verdad sin esperar nada a cambio sino, entendiendo que lo más grande, lo más puro y lo mas mío es dar, ya que si estoy dando parte de mi estoy compartiendo mi propia esencia. Usted se puede preguntar ¿solo dar? Y ¿si me canso? ¡ yo también necesito recibir!, dando estamos recibiendo, dando nos estamos llenando de lo que de verdad es importante, somos tu y yo parte de un todo, un todo que nos incluye a todos, y si parto del principio que dando parte de mi  también comparto parte de un todo que también le pertenece al que de mi recibe, es tan claro como que al dar todos estamos dando todo.

  Ese es el estado pleno, ya sea de iluminación, energía, como usted quiera llamarle, ya que si somos parte de ese todo, donde no hay juicios, no hay bueno ni malo, no mío ni tuyo, solo somos todos un todo, y ojo estamos hablando de conciencia, esa que al ser universal también recibe de todos 2y por ende le da a todos.

  Piensa cada día en eso que puedes dar, ya sea una sonrisa o tu mayor esfuerzo, piensa en lo que pasaría si te enfocas en cómo mejorar internamente, en ser mejor persona para ti y los demás. Imagina un día lleno personas atentas, dando los buenos días y brindando amor sincero, es difícil , pero lo es menos si cada uno de nosotros asume su realidad y comienza, da … el primer paso!    

Guillermo Tell

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